Porque Elegí No Sanarme

Porque Elegí No Sanarme

Los humanos nos expresamos a través de palabras, cada idea o pensamiento tenemos que ponerlo en palabras para que otros lo entiendan. Esa es la base de la comunicación. La comunicación es lo que nos diferencia del resto de los animales.

Cada término tiene un sentido y una intensidad diferente, cómo te sientes se verá reflejado en cada concepto que elijes decir y cuales decidas omitir.

Tus pensamientos se estructuran con palabras; para pensar necesitas saber la diferencia entre cada una de estas. Saber qué significa cada vocablo es importante, es la única forma que tenemos de expresar y entender qué sentimos y de explicar nuestro propósito no tan solo a nosotros, sino que también externalizarlo a otros.

Hace un par de meses empecé un trayecto para cambiar ciertos aspectos y hábitos de mi vida. 

Comencé por definir mi propósito, pero necesitaba las palabras correctas, “sanarme” o “curar mis heridas” … Cuál es la palabra correcta? Sanar viene del latin sanare que significa “restaurar la salud” y de sanus que es “sano, sensato, que no está loco”. Esta relación entre sanar y locura se ve mejor reflejado en inglés, sane, que viene de sanus, significa cuerdo, e insane que es loco.

La sanación es un proceso personal, yo decido sanarme a mi misma y solo a mi misma, busco mis heridas o problemas y encuentro la solucion para ellas. El problema es que cuando decidimos que nuestra diferenciación sería el lenguaje, también decidimos que seríamos seres sociales. Si fuéramos seres completamente internos no serviría tener un sistema de reglas que todos comprendamos para así entendernos, no serviría tener un lenguaje en común.  Si uno decide sanar, no puede hacerlo solo. No únicamente por el hecho de pedir ayuda, pero para que las heridas que tienes no se vuelvan abrir, debes sanar desde tu entorno, desde tu comunidad.

La mayoría de las heridas que tenemos se abren por un conjunto de mecanismos que hemos implementado con nuestra familia o cercanos. Les permitimos que nos lastimen y los herimos  en un círculo vicioso sin fin. 

Para poner fin a estas heridas y no solo seguir sanandolas o parchandolas hay que actuar en comunidad; es ahí donde creo que entra la figura de curar, de inmediato viene a mi mente el concepto de familia o comunidad. 

Además de curar uno puede recurarse, o mejor dicho recuperarse, esto le da al proceso de curación un funcionamiento menos lineal y más espiral. Al sanar estas sano o enfermo, al curar puedes estar en proceso de curación, recuperandote de manera constante, porque la verdad es que en cuanto a heridas psicológicas o espirituales, uno nunca termina de sanar, siempre estas en proceso. Permitir que la palabra te de este espacio para encauzar tus ideas e ideales te permite fallar y volver a empezar sin problema.

Actualmente una de las profesiones mejor pagadas, más aplaudidas por el mercado es la medicina, la habilidad de sanar a los demás es la habilidad que más se venera en cada comunidad.

En las sociedades precolombinas y de la antigüedad en general, existía la figura del curandero; en la comunidad mapuche, por ejemplo, era conocida como la machi. Ella era uno de los pilares de la sociedad, no tan solo por su conocimiento en la sanación de heridas físicas, sino también por su experiencia de vida para curar malestares espirituales.

Para los pueblos andinos la diosa de la curación, la curandera máxima era la pachamama, muchas veces creemos que esto solo significa tierra y tenemos razón, pero los pueblos andinos veneraban la tierra como una diosa que les daba las herramientas para curar no tan solo las heridas físicas, pero también las espirituales.

Uno cuando decide convertirse en su propio curandero decide no tan solo enmendar sus heridas, sino que  las heridas de la gente que tienes alrededor. Hay que romper con los círculos viciosos del traumas  y no tan solo preocuparse de parcharse uno, sino de sanar en comunidad y curar tu entorno. 

Esta es la decisión que yo tome.

Decidí curarme no tan solo a mi, pero por toda mi familia, por todo mi grupo de amigos, por todo mi entorno. 

Cuando entras al trabajo de sanar es mucho más fácil entender por qué estás herida, qué es lo específico que te hiere, de dónde viene esa sangre, ese dolor. 

Claro… no es rápido; puede que  la respuesta que obtendremos de los demás no sea positiva. No todo el mundo está listo para curar, no todo tu entorno está en posición de enmendar, pero teniendo esto claro y siendo capaz de ponerse en su lugar, de notar su nivel de crecimiento personal en el momento que te hirieron, te permite tenerles empatía y no solo rencor por la herida. 

La sociedad, a veces, funciona como un sistema fuerte y asfixiador; que pone roles a gente que no está preparada para tenerlo y a veces, no son capaces de cumplirlo. Es importante entender el curar desde un ámbito social. Uno puede ver esto reflejado en sus heridas de niña, tus padres,como les pasó a los míos, no estaban mental o psicológicamente preparados para serlo, por ello, cometieron muchos errores. Errores que nunca pensé que podría sanar, porque los estaba mirando desde mi misma. ¿Cómo fueron capaces de tratarme así? 

Al dar un paso atrás eres capaz de ver que ellos no fueron lo suficientemente conscientes para no herirte o mejor dicho, no fueron capaces de ver o notar que te estaban hiriendo, no era esa su intención.

Porqué para vivir sin herir a nadie hay que ser tremendamente consciente de los demás, y eso es algo que no todo el mundo es capaz de hacer. La gente te va a herir, tu mismo vas a herir a otros, es mejor aceptar nuestras falencias y las falencias ajenas que guardar rencores.

Obviamente más fácil decir que hacer, pero como dije al principio, somos seres sociales, principalmente por el lenguaje, el hacer es el último paso, lo primero siempre es decir, claro y preciso.

Yo elijo ser curandera para sanar y perdonar, para curarme a mí y a mi comunidad.

¿Qué eliges tu?

Deja una respuesta