Ejercicio de Auto.conocimiento

Ejercicio de Auto.conocimiento

En el camino de sanación una de las cosas más difícil es entender de donde vienen los problemas, donde nacen. Para esto siento que lo mejor es analizar tu pasado, preguntar por el, tus historias. tu nacimiento, porque te llamas así, como eras de chiquitita, etc.

Aquí les dejo mi historia de nacimiento y quizás puedan contarme la suya.

«Contar la historia de mi nacimiento es obviamente difícil, ya que yo no la recuerdo; para contarla necesito de las historias de mi padre y madre. Y es aquí donde comienza el problema. Pareciera que ninguno de los dos están de acuerdo en lo que pasó ese día, lo más cercano que llegamos a mi nacimiento lo más que difieren las historias.

En un comienzo hay acuerdo. Ya tenían una hija y vivian en la casa de mis abuelos maternos, al decidir cambiarse a su propio hogar decidieron que sería bueno tener otro hijo, cuando mi madre fue al doctor, resulta que ya estaba embarazada, alegría.

El embarazo fue complicado pero no difícil, lo más difícil fue el estrés: de cambio de casa y el hecho que aunque vivían en su propio hogar ahora, aún vivían con mi abuela. La relación de mi abuela y madre siempre ha sido tempestuosa y con un embarazo, siento que la presión en ambas debe haber estado elevada.

Según mi madre ese día amaneció helado y se mantuvo así todo el día, las nubes hacían sentir que era ya de noche, en un momento la temperatura comenzó a subir y las gotas comenzaron a caer, lluvia. Fue en este momento que mi madre comenzó a tener contracciones. Mi padre estaba trabajando y en ese tiempo no había teléfonos celulares, así que mi madre llamó a un amigo que vivía cerca. Como las contracciones de mi madre eran cada vez más fuertes se fueron de inmediato al hospital, desde ahí llamaron a la oficina de mi padre, no hubo respuesta. Seguían tratando de comunicarse con mi padre mientras esperaban que mi madre estuviera lista, aún sin respuesta; la lluvia comenzó a empeorar. Pusieron a mi madre en la camilla y su amigo la ayudó a dar a luz, los gritos de dolor de mi madre mermados por el ruido de la tormenta afuera. Cuando yo salí, mi llanto se escuchó fuerte y claro, la tempestad había pasado, pero ahora solo estaba el frío. Cuando los doctores me entregaron a mi madre, mi padre por fin llegó. 

Según mi padre ese día amaneció chispeando, el estaba en su oficina y su trabajo comenzó a empeorar y empeorar cada segundo, como la lluvia. En la tarde tuvo que salir a realizar unos trámites y unas entregas en la corte, esto no debería tomar mucho tiempo, pero con la lluvia y la falta de auto el trámite se convirtió más en tedio, al terminar paso a tomarse un café y volvió a su oficina, la lluvia ya era aguacero. Al llegar a la oficina vio que tenía muchos mensajes, era su amigo, estaba en el hospital, con mi madre, tenia contracciones y no habían podido comunicarse con él, corre! Y eso fue lo que hizo, en la mitad del temporal mi padre corrió de su oficina al hospital. Al llegar estaba completamente empapado, tomó la mano de mi madre y la ayudó en el último esfuerzo, el recuerda que la lluvia por fin paró la primera vez que pudo sostenerme, la única de sus tres hijas que de hecho vio nacer.

Yo….. yo por mi parte no lo recuerdo. Pero no le creo completamente a ninguno de los dos. Siempre han usado las historias del pasado para hacer quedar al otro mal, ambos lo hacen, ambos se ven mal. 

Lo que sí creo es la lluvia, limpiando el aire, lo que sí recuerdo es el frío, lo que si se, es que era 30 de mayo a las 22:15 hrs, una noche helada, de las primeras verdaderamente heladas del año.»

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